domingo, 15 de marzo de 2026

WEBINER LIVE COMUNIDADES CAMPESINAS; CÓMO ORGANIZAR SUS EMPRESAS COMUNALES


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INSCRIPCIONES AQUÍ: ✍️
📅Fecha: Jueves 19 de Marzo 2026
⏰ Hora: 7:00 pm a 9:00 pm
🎥Se llevará a cabo de manera virtual
INFORMACIÓN:
Invitamos a todos los comuneros, Directivos, dirigentes, estudiantes, y público en general a ingresar a este evento y conocer más sobre las Comunidades Campesinas y Organizar sus empresas comunales.
📧 contacto@oladeg.org
🟢WhatsApp 931 216 468



sábado, 7 de febrero de 2026

GESTIONAR EL TERRITORIO TAMBIÉN ES SABER PRIORIZAR

Gestionar la relación con el territorio no es solo “relacionarse bien”.
Es, sobre todo, saber priorizar: qué actores son críticos, qué temas deben escalar a nivel gerencial y cuáles requieren una discusión a nivel de directorio.
Cuando esa priorización no existe, la gestión social depende excesivamente de personas, contextos y urgencias. Cuando existe, se integra a los sistemas de gobernanza y a la toma de decisiones estratégicas de la empresa.
Esa diferencia suele marcar el límite entre una gestión reactiva y una verdaderamente preventiva.
Crédito Rafael López L.

martes, 27 de enero de 2026

RELACIONES COMUNITARIAS NO ES LO MISMO QUE GESTIÓN TERRITORIAL

En muchos proyectos, las relaciones comunitarias se reducen a una oficina, un equipo pequeño y una lógica reactiva. Eso suele ser insuficiente para la complejidad real del entorno minero.
El territorio no es solo la comunidad cercana. Incluye autoridades locales, organizaciones sociales, economías regionales y tensiones históricas que no siempre se ven en los estudios formales.
Gestionar territorio implica anticipar escenarios, mapear actores y entender cómo se articulan los conflictos. Es un trabajo estratégico, no solo operativo.
Cuando la empresa entiende eso, deja de apagar incendios y empieza a tomar decisiones más sólidas. Fuente Rafael López L.

martes, 20 de enero de 2026

MINERÍA SOSTENIBLE: MENOS DISCURSO, MÁS ARQUITECTURA INSTITUCIONAL

La sostenibilidad en minería ha acumulado muchos conceptos y pocos sistemas reales que la sostengan en el tiempo. El desafío ya no está en declarar compromisos, sino en construir una arquitectura institucional que permita que esos compromisos sobrevivan a los cambios de gerencia, de contexto político y de ciclo económico.
Cuando la sostenibilidad depende de personas clave y no de procesos claros, se vuelve frágil. La pregunta relevante para la alta dirección no es qué tan ambiciosa es la narrativa, sino qué tan integrada está en la toma de decisiones operativas, presupuestales y estratégicas.
Las empresas que avanzan con mayor solidez han incorporado la sostenibilidad como un criterio de gobierno, no como un programa paralelo. Esto implica reglas claras, roles definidos, métricas útiles y, sobre todo, coherencia entre lo que se promete y lo que se ejecuta en territorio.
En un entorno cada vez más exigente, la sostenibilidad deja de ser reputacional y se vuelve estructural. Menos discurso y más institucionalidad es, probablemente, la diferencia entre proyectos viables y proyectos permanentemente tensionados.
Créditos Rafael López.